

En las organizaciones colaborativas se concibe y se practica una nueva forma de aprender. En lugar de concebir el aprendizaje como un simple conjunto de hechos que se pueden adquirir por los miembros de una organización, el aprendizaje surge del diálogo y el desarrollo de una red de relaciones sociales que se convierten en una sólida infraestructura de aprendizaje.
El aprendizaje se conceptualiza como el producto de las interacciones de las personas dentro de un ambiente determinado, por tanto, las formas apropiadas de aprender se construyen colectivamente con respecto a configuraciones y a tareas específicas de trabajo. Partiendo de esto, un modelo social de aprendizaje sugiere la necesidad del diálogo alrededor de distintos niveles de la organización, de manera que el aprendizaje pueda entenderse como un proceso social, más que un proceso cognoscitivo individual.
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